domingo, 16 de octubre de 2011

Cascos Verdes

Ojala no estuviera en esta situación, tan dolorosa como tortuosa, donde muchos escaparían por cualquier medio. Se que haciéndola perderé paso a paso un poco de mí,
llevándome hacia un lugar donde no hay regreso.
Primero desembarcar en las líneas enemigas, infiltrarse y hacerse pasar por otro soldado más preparado para batallar contra nosotros. Escuchar un discurso facho-conformista, cuyo objetivo es generar un lavado de cerebro en sus súbditos. Reverenciar e ir hacia donde estos cascos verdes son entrenados.No es como nada que había visto antes, estos pobres seres se sientan y del techo caen unos tubos que se ponen en un agujero del cual no me había percatado que tenían los cascos. A través de estos pasa información importante que será utilizada en una de las batallas más importantes de la historia.
Tomo nota de todo lo que veo, y dibujo estos artefactos sobrehumanos. Tras unos segundos de observar esto, veo q en alguno de los soldados mas pequeños, los cascos saltaban pero como estaban atados no se caían de sus cabezas, esto me llamo particularmente la atención, hasta que llegue a la conclusión de que estos eran fundamentales en el entrenamiento, permitían que entraran las ideas externas pero no permitían que salieran las propias.
A estos jóvenes que les sucedía esto eran desconectados de esas maquinas y eran arrastrados casi muertos hasta salir de la habitación.Escabulléndome entre los demás logre llegar a la puerta para seguir a los diferenciados, escondiéndome entre los sitios olvidados por la luz fue siguiendo a este grupo, cuando al llegar al final del pasillo casi interminable abren una puerta y caminan hacia abajo por unas escaleras, no me precipité en ir pues no sabia que podía llegar a encontrar ahí. Espere unos minutos, cuando quienes los habían llevado a ese especie de sótano abren la puerta y se dirigen al cuarto de donde veníamos. Precavido abro la puerta y comienzo a bajar, había un olor muy raro, como a angustia y sufrimiento, donde la libertad es matada por simple placer, mientras bajo comienzo a llorar, sin entender el porqué. Quise salir corriendo de allí y olvidar esta estúpida misión, pero recordé a esos niños y seguí bajando. Cuando terminó la escalera había un cuarto muy poco iluminado, donde los soldaditos estaban acostados en unas camillas atados, estos trataban de librase, no eran como lo que había visto antes, una total sumisión, sino que eran como fieras salvajes buscando la libertad. Estaba comenzando a acercarme cuando de repente escucho un golpe de una puerta que se abre bruscamente, del otro lado de las camillas estaba ésta, de  la cual no me había percatado, y de allí sale una mujer, con una cara demacrada por los años, sus ojos denotaban melancolía, odio, ira. Nunca en mi vida había sentido tanto miedo como fue en ese momento, lo que vi me cambio totalmente y nunca volveré a ver al mundo igual. Esta señora, o como quieran llamarla, se acerco al chico que estaba insultándola, al llegar el rostro del niño cobra un pálido increíble y calla, este monstruo le toma la cara y se acerca, como una aspiradora le absorbe un humo blanco que salía de la boca de la criatura, y éste queda inmóvil, respirando pero ya sin brillo en sus ojos, ya era igual al resto de los que estaban arriba. Realiza lo mismo con el resto de los niños y vuelve por donde entró. Fue insoportable observar como esos pequeños pierden toda singularidad.
Salí corriendo de ese lugar, al subir las escaleras en la puerta estaban tres uniformados, los empujo y sigo corriendo, entro en el cuarto de los tubos donde estaba el resto del ejecito, ya no estaban conectados y me apuntaban con sus rifles. Sintiéndome acorralado, continuo corriendo y salto por la ventana, algunos vidrios dejaron las cicatrices que ahora ven.
Logre escapar y estoy feliz de no haber sido absorbido por ese lugar, pero EL CAMINANTE ha dejado su marca en mi.

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