Se levanto de la silla, sin pensar en nada, automatizado, buscó en su cajón las fotos de aquel amor ya dejado en el olvido. Una gota caminó por su mejilla derecha, su pecho comenzó a saltar, en un anhelo de libertad, su corazón sale de su cuerpo. Cae ante sus pies. Él lo ve deslizándose torpemente por el piso. Al tomar una distancia se metamorfosea, se hace un bulto, y al cabo de unos minutos de silencio y contemplación, cobra una forma familiar para él. Era ella.
Con gran asombro se acerca para observar esa imagen, ¿era una ilusión? Producto de su desesperada psiquis, como un grito escuchado proveniente de un bosque oscuro y laberíntico.
Si! Lo era. Una alegría le recorre todo su ser. Un sin fin de gotas se exprimen de sus ojos, mientras ella sonreía. Llorando se acerca, pero ella mueve la cabeza de una manera negativa, él no entendía que pasaba, acaso no quería ser tocada, ella le dice que no pueden tener contacto, pues su inmaculada imagen seria rota al tener contacto con su amor.
Él siente impotencia de no poder tocarla y corre hacia ella, pero en el momento del beso, ella explota y una lluvia de sangre mancha todo alrededor. Manchado se desploma en el suelo llorando desconsoladamente, pues había entendido, tarde, que aquella imagen era posible siempre y cuando no se tornara realidad.
Se siente débil pues esa sangre, era su sangre! Ese amor había consumido todo su ser, dejándolo simplemente en tierra. Corriendo se mira en el espejo y ve como se va desvaneciendo y un soplido lo separa totalmente.
El último momento de vida de él, fue de arrepentimiento, arrepentido de haber despertado su ángel de la muerte.
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